martes, 14 de septiembre de 2010

Genesis 4: Cain y Abel

Génesis 4: Caín y Abel

por Marisa Alba Bustos

A pesar de que parece que el primer acto sexual de la humanidad fue el causante de la condena expresada por Yavé sobre los participantes en el jueguecito, y lo hizo extensivo a toda la humanidad, la cosa no queda ni medio clara. Al parecer por un lado Yavé ordena lo de "creced y multiplicaros", por otro dice que no se coma del arbolito de la "ciencia del bien y del mal", es precisamente cuando comen del fruto del arbolito cuando descubren que están desnudos, sienten vergüenza y se fabrican delantales para proteger su intimidad. Parece un claro simbolismo hacia la represión de la sexualidad humana recién estrenada que será, y es una constante a lo largo de toda la Biblia, y del Cristianismo hasta nuestros días.

¿O quizá lo que el mismo Dios escribe en la Biblia está ocultando algo todavía más serio? Desde la religión se explica que ese primer pecado no tuvo connotaciones sexuales, que fue un pecado de orgullo humano, que fue un deseo de ser igual que Dios, que fue un desafío lanzado por los humanos recién saliditos de las manos del creador al querer igualarse a el.

Claro que otros lo entienden y lo explican de otra manera. Al parecer el arbolito en cuestión se llamaba de la "ciencia del bien y del mal" curioso nombre, significativo donde los haya. Hay quien interpreta el simbolismo del arbolito como un intento por parte de Dios en castigar el conocimiento, que en realidad lo que nace en la mente de Eva es el deseo de saber y conocer el entorno que le rodea, empezar a practicar una rudimentaria ciencia del conocimiento, de una realidad en la que está inmersa. Poca importancia tiene si fue Eva o si fue Adán el primero en dar el paso hacia la investigación y el conocimiento, lo cierto es que sintieron el deseo de conocer, aprender e investigar. Lo que se mostraba a sus ojos era desconocido, necesitaban conocerlo obligados por su cerebro humano, la curiosidad innata de nuestra especie no tiene límites, estamos obligados a hacernos preguntas, a contestarlas hasta donde podamos, estamos obligados a investigar, a aprender, a descubrir, a avanzar en el conocimiento, en definitiva a demostrar y buscar pruebas de que lo que creemos es cierto, a crear ciencia. Me importa un rábano si esa característica esencial de nuestra especie fue puesta por lo que unos llaman el dios creador, y otros llamamos simplemente naturaleza. Lo cierto es que está ahí, que no podemos sustraernos a ella, que si no fuera por esa curiosidad innata seguiríamos en el mismo punto que los primeros hombres que hubo sobre la Tierra. Es evidente que tras cada nueva respuesta correcta surge una pregunta nueva, ese es y ha sido el camino seguido por la humanidad, un camino irreversible que nos ha conducido hasta donde en estos momentos estamos, sabremos mucho o sabremos poco, pero no sabríamos nada si no hubiéramos seguido ese camino al que nos obliga nuestro cerebro.

Desde este punto de vista la fábula del "arbolito de la ciencia del bien y del mal" toma una nueva perspectiva. El árbol representaría el conocimiento, la ciencia y sus frutos, la serpiente representa la pregunta, la interrogación surgida en el cerebro de aquellos humanos, y el pecado es sólo el deseo de saber, de aprender, de comprobar, de demostrar lo que se ve, lo que se aprecia, y lo que se intuye. Quizá fuera eso precisamente lo que Yavé quería reprimir. Los que escribieron esa fábula comprendían ya que el conocimiento y la investigación, la ciencia, iría alejando cada vez más al hombre de la estupidez que ellos escribieron, que cada vez el conocimiento iría alejándose más y más de la fe. Eran conscientes de que fe y conocimiento son incompatibles, eran conscientes de que tarde o temprano sus mentiras indemostrables serían descubiertas. Y de ahí surge la denominación de árbol de la ciencia del "bien y del mal". Ciencia del bien cuando esa ciencia esta dominada por la fe, cuando esa ciencia se somete a la fe y trabaja o aboga por ella. Ciencia del mal cuando se aleja de la fe y de la religión, ciencia del mal cuando se descubre que las cosas son neutras en si mismas, que ni tienen nada que ver con Dios ni con la fe. Ciencia del mal cuando se descubre que tras ella ni está Dios, ni se le espera.

Quizá fue eso lo que en realidad el dios Yavé quiso castigar realmente, la curiosidad y deseo de conocimiento de nuestra especie, un deseo al que nos obliga nuestro cerebro humano. Que curioso, el que fue nuestro creador, el que puso en nosotros ese deseo irrenunciable, lo castiga de la forma más atroz y continuada que se pueda imaginar. A lo mejor es que la Biblia no fue escrita por Dios, a lo mejor es que fue escrita por unos hombres, que aunque ignorantes, comprendían ya que tarde o temprano sus mentiras serían descubiertas. Quizá en el Génesis no se trataba de reprimir tanto la sexualidad humana, como el deseo de conocimiento. Aunque después la represión de la sexualidad se haya convertido en el caballo de batalla de la religión cristiana a lo largo de los siglos.

El Génesis, ni siquiera en sus grandes rasgos sigue las etapas lógicas de como fue la evolución realmente. El Sol tiene una antigüedad de unos 6.000 millones de años, la Tierra unos 4.500 millones de años. El Sol, y por supuesto las estrellas, son mucho más antiguas que la Tierra, por lo tanto la Tierra nunca estuvo en tinieblas, cuando la Tierra se formó, la luz del Sol hacia millones de años que alumbraba, y las estrellas tachonaban ya el firmamento millones de años antes de que la Tierra fuera formada. El Génesis afirma lo contrario, que primero fue creada la Tierra en tinieblas y después el Sol y las estrellas. Otra mentira escrita por Dios, mejor dicho por la ignorancia de los hombres que inventaron a Dios.

Caín y Abel

Génesis 4

Génesis 4:1
Conoció Adán a su mujer Eva, la cual concibió y dio a luz a Caín, y dijo: -Por voluntad de Jehová he adquirido varón.
Génesis 4:2
Después dio a luz a su hermano Abel. Y Abel fue pastor de ovejas, y Caín fue labrador de la tierra.

Yo interpretaría que en los versículos anteriores es el mismo Dios que con su voluntad autoriza, aunque no bendice, eso no lo hace, que Eva se quedara embarazada y pariera a Caín y a Abel. Así que no parece que sea una condena a la sexualidad humana la que Dios castiga en el famoso episodio del "arbolito".

Génesis 4:3
Y aconteció andando el tiempo, que Caín trajo del fruto de la tierra una ofrenda a Jehová.
Génesis 4:4
Y Abel trajo también de los primogénitos de sus ovejas, de lo mas gordo de ellas. Y miró Jehová con agrado a Abel y a su ofrenda;
Génesis 4:5
pero no miró con agrado a Caín y a la ofrenda suya. Y se ensañó Caín en gran manera, y decayó su semblante.

Como siempre, el dios que sólo entiende del bien y del mal sin matices, o eres bueno como Abel, o eres malo como Caín, en su mente, en la mente de quienes lo crearon no cabe el término medio. ¿Pero quién fue realmente el causante del mosqueo de Caín? ¿Por qué miraba con agrado la ofrenda de Abel y con disgusto la de Caín? ¿Qué había hecho el pobre Caín para merecer su desprecio? Una vez más el dios partidista, el dios creado para proteger a los hebreos, el dios que eligió a su pueblo de entre todos los demás pueblos enfrentándolos a ellos, ahora elige entre los hombres sin motivos aparentes, convirtiéndolos en buenos y malos. Siembra la semilla de la injusticia y de los celos, y después hace responsable de ello a Caín. Siempre la culpabilidad, siempre culpando a sus criaturas de aquello que él es responsable. Un dios demasiado humano para ser Dios.

Génesis 4:6
Entonces Jehová dijo a Caín: -¿Por qué te has ensañado, y por qué ha decaído tu semblante?
Génesis 4:7
Si bien hicieres, ¿no serás enaltecido? y si no hicieres bien, el pecado está a la puerta; con todo esto, a ti será su deseo, y tú te enseñorearás de él.
Génesis 4:8
Y dijo Caín a su hermano Abel: -Salgamos al campo. Y aconteció que estando ellos en el campo, Caín se levantó contra su hermano Abel, y lo mató.

Y Caín atrapado en la trampa de los celos se pasa un pelín dando muerte a su hermano.

Génesis 4:9
Y Jehová dijo a Caín: -¿Dónde está Abel tu hermano? Y él respondió: -No sé. ¿Soy yo acaso guarda de mi hermano?
Génesis 4:10
Y él le dijo: ¿Qué has hecho? La voz de la sangre de tu hermano clama a mí desde la tierra.
Génesis 4:11
Ahora, pues, maldito seas tú de la tierra, que abrió su boca para recibir de tu mano la sangre de tu hermano.
Génesis 4:12
Cuando labres la tierra, no te volverá a dar su fuerza; errante y extranjero serás en la Tierra.
Génesis 4:13
Y dijo Caín a Jehová: Grande es mi castigo para ser soportado.
Génesis 4:14
He aquí me echas hoy de la Tierra, y de tu presencia me esconderé, y seré errante y extranjero en la Tierra; y sucederá que cualquiera que me hallare, me matará.

Parece que el astuto Caín ya se había dado cuenta de que en la Tierra había ademas de Adán y Eva otros hombres que Dios no había creado. "Cualquiera que me hallare, me matará", dice. ¿Quiénes podían ser esos cualquiera si no estaban mas que ellos tres en el mundo recién creado?

Génesis 4:15
Y le respondió Jehová: Ciertamente cualquiera que matare a Caín, siete veces será castigado. Entonces Jehová puso señal en Caín, para que no lo matase cualquiera que le hallara.

¡Toma castañas!, no es que lo diga Caín, es que el mismo dios lo reconoce y confirma, está claro ya que el mundo estaba habitado por unos "cualquieras" que no habían salido de las manos de Dios. Y volvemos a la división, por un lado los creados por dios, y por otro los descendientes de los "cualquieras". ¿Y quienes podían ser esos "cualquieras" que dios no había creado, de donde salieron? ¿quién los creó si no los había creado él? El mismo Dios reconoce que los "cualquieras" están ahí aunque no los haya creado, con lo que desmiente su propia fábula sobre la creación.

Génesis 4:16
Salió, pues, Caín de delante de Jehová, y habitó en tierra de Nod, al oriente de Edén.
Génesis 4:17
Y conoció Caín a su mujer, la cual concibió y dio a luz a Enoc; y edificó una ciudad, y llamó el nombre de la ciudad del nombre de su hijo, Enoc.

Ya está claro, ya no hay dudas, Caín conoció a una hija de un "cualquiera" a la que embarazó y de la cual tuvo un hijo llamado Enoc.

Génesis 4:18
Y a Enoc le nació Irad, e Irad engendró a Mehujael, y Mehujael engendró a Metusael, y Metusael engendró a Lamec.
Génesis 4:19
Y Lamec tomó para sí dos mujeres; el nombre de la una fue Ada, y el nombre de la otra, Zila.

¡Toma castañas! Al parecer el dios Yavé, que antes se había mostrado tan receloso con la sexualidad humana, ahora autoriza la bigamia sin que tenga más consecuencias, es más parece que bendice esas uniones con abundante descendencia.

Génesis 4:20
Y Ada dio a luz a Jabal, el cual fue padre de los que habitan en tiendas y crían ganados.

Gran detalle por parte de dios al informarnos que de Jabal descienden los que habitan en tiendas y crían ganados. Un detalle importante. Yavé no explica como hizo la creación, no explica en que consistió lo del famoso arbolito, no explica como la tierra estaba habitada por unos "cualquieras" que el no había creado, pero nos informa sin lugar a dudas que los que crían ganado son descendientes de un tal Jabal. Así que sabedlo y tenedlo claro, si algún miembro de vuestra familia, en el pasado o en el presente, ha criado ovejas, vacas, gallinas, cerdos o cualquier clase de ganado podéis decir con seguridad que vuestras raíces se afianzan hasta un tal Jabal que vivió en los primeros momentos de la creación. Es importante.

Génesis 4:21
Y el nombre de su hermano fue Jubal, el cual fue padre de todos los que tocan arpa y flauta.

Pero si no tenéis a nadie que haya criado ganado en vuestra familia, y tenéis a alguien que haya tocado el arpa, o la flauta, y supongo que también se puede incluir en esta categoría a los que tocan cualquier clase de instrumento musical, sois descendientes de un tal Jubal que vivió por las mismas fechas.

Génesis 4:22
Y Zila también dio a luz a Tubal-cain, artífice de toda obra de bronce y de hierro; y la hermana de Tubal-cain fue Naama.

De este versículo no haré comentarios por que me asalta una duda, si por alguna casualidad habéis tenido en vuestra familia criadores de ganado y músicos, o ganaderos y herreros, o peor todavía si habéis tenido las tres cosas, cada cual es muy libre de interpretar lo que eso significa. Palabra de Dios.

Génesis 4:23
Y dijo Lamec a sus mujeres: Ada y Zila, oíd mi voz; Mujeres de Lamec, escuchad mi dicho: que un varón mataré por mi herida, Y un joven por mi golpe.
Génesis 4:24
Si siete veces será vengado Caín, Lamec en verdad setenta veces siete lo será.
Génesis 4:25
Y conoció de nuevo Adán a su mujer, la cual dio a luz un hijo, y llamó su nombre Set: Porque Dios (dijo ella) me ha sustituido otro hijo en lugar de Abel, a quien mato Caín.
Génesis 4:26
Y a Set también le nació un hijo, y llamó su nombre Enos. Entonces los hombres comenzaron a invocar el nombre de Jehová.

Ignoro por que invocaban el nombre de Jehová, pero no lo dudéis los hombres empezaron a invocar su nombre en el preciso momento en que nació Enos. Otro gran e importante detalle que nos aclara Yavé en su Biblia.

¿Se pueden decir más disparates en menos palabras? Estamos tan sólo en el capítulo cuatro del primer libro de la Biblia, ya la barbaridad ha aflorado unas cuantas veces de ese texto. ¿De verdad que alguien puede creer que esa es la palabra de Dios? ¿De verdad que los creyentes no han caído en todas esas barbaridades y contradicciones? ¿Acaso sólo ven lo que quieren ver por mucho que nos acusen a nosotros de ello?

sábado, 4 de septiembre de 2010

Génesis 3: Desobediencia del hombre

Génesis 3: Desobediencia del hombre

por Marisa Alba Bustos

Resumiendo el capítulo primero del Génesis nos enteramos que Dios creó al hombre y la mujer en el sexto día de la creación, que los creó varón y hembra, y que les dijo aquello de dominad la Tierra y "creced y multiplicaos". A Dios se le olvidó aclararles un pequeño detalle, el como debían multiplicarse, un pequeño detalle que como veremos más adelante tenía su importancia.

En el capítulo segundo del mismo Génesis descubrimos que a la mujer, que al parecer ya la había creado en el día sexto, la volvió a crear en el día octavo, es decir después del día séptimo que es el día de descanso. En el capítulo segundo sí aclara el método científico y claro con que los creó, haciendo una figurita de barro y tocándole las narices a Adán. Eva fue creada de una costilla de Adán, pero sin pasar por quirófano ni someterse a los molestos engorros de la medicina. Simplemete cogió una costilla de Adán y la convirtió en Eva. Así, sin más explicaciones engorrosas que no son necesarias para ser comprendidas por un buen creyente.

Curiosamente el buen Dios, todo cariño y ternura para con sus criaturas recién creadas, planta en el centro del paraíso un arbolito que al parecer iba a tener más trascendencia en nuestras vidas de lo que imaginábamos. "Árbol de la ciencia del bien y del mal" dicen que se llamaba. Y ya empezamos con el lío, ya en el capítulo tercero del Génesis tres criaturas de las recién creadas se le rebelan al buen dios todopoderoso y sabio. La serpiente, astuta como nadie, sabía también lo que sucedería si los humanos recién creados comían los frutos del arbolito. Supongo que se lo habría contado el mismo Dios, porque que yo sepa las serpientes no comen frutos de los árboles y no debía haberlos probado antes. Es más, deduzco que la serpiente debía ser mala por naturaleza, quizá otro fallo del mismo Dios al crearla, ¿qué interés podía tener la serpiente en engañar a Eva? Incluso cabe suponer que la serpiente, en aquellas fechas recientes de la creación no debía ser siquiera serpiente, más bien debía ser como una lagartija grande, o como un cocodrilo pequeño, pero con patas.

Desobediencia del hombre

Génesis 3

Génesis 3:1
Pero la serpiente era astuta, mas que todos los animales del campo que Jehová Dios había hecho; la cual dijo a la mujer: -Con que Dios os ha dicho: No comáis de todo árbol del huerto?

La astuta y malvada serpiente demuestra que sabía lo que sucedería si Adán y Eva comían del arbolito, menudo monstruo debió haber creado dios en los primeros días de la creación. Ademas hablaba y podía comunicarse con los hombres, lo que no nos aclara el Génesis es en que idioma lo hacían. Incluso al parecer hay quien dice que la serpiente no era mas que el demonio disfrazado. ¿Me pregunto si el astuto era el demonio o la serpiente?. En cualquier caso lo que parece estar claro es que Dios, plantando primero el arbolito, y permitiendo después que el demonio, o la serpiente, tentara a Eva estaba preparando el terreno de lo que sucedería después.

Una vez más la Biblia nos presenta al Dios entre ignorante y malvado, ¿si lo sabia por que lo permitió? ¿si no lo sabia es que no era sabio? Quizá el dios inventado por los hebreos no podía ser de otra manera, tan ignorante y malvado como quienes le inventaron. Tan ignorante y malvado como cualquier otro dios de la época, como cualquier otro dios hoy desacreditado, y formando ya parte del Olimpo de dioses muertos que también en su día fueron respetados y adorados.

Génesis 3:2
Y la mujer respondió a la serpiente: Del fruto de los arboles del huerto podemos comer;
Génesis 3:3
pero del fruto del árbol que esta en medio del huerto dijo Dios: No comeréis de el, ni le tocareis, para que no muráis.
Génesis 3:4
Entonces la serpiente dijo a la mujer: No moriréis;

Que astuta la serpiente, que bien sabía lo que tenía que decir a la incauta Eva. No moriréis, "tendréis vida eterna" le dijo, no sé por que esa frase me suena a que es la misma que Dios sigue ofreciendo en la actualidad a sus creyentes, sólo que en esta ocasión después de la muerte, para que no haya reclamaciones.

Génesis 3:5
sino que sabe Dios que el día que comáis de el, serán abiertos vuestros ojos, y seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal.
Génesis 3:6
Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y árbol codiciable para alcanzar la sabiduría; y tomo de su fruto, y comió; y dio también a su marido, el cual comió así como ella.

¡Y la ingenua Eva comió el fruto del arbolito, maldita sea su estampa! la que lio la tía sin darse cuenta, y lo que es peor hizo que Adán también comiera. Me pregunto ¿qué hubiera pasado si Adán no hubiera comido del fruto del arbolito?

Génesis 3:7
Entonces fueron abiertos los ojos de ambos, y conocieron que estaban desnudos; entonces cosieron hojas de higuera, y se hicieron delantales.

Así que se abrieron los ojos de ambos y descubrieron que estaban desnudos, ¿acaso no lo habían estado siempre? ¿Cuál era la diferencia? ¿Por comer un fruto de un árbol descubrieron que estaban desnudos? ¿Antes sus ojos habían estados cerrados, o acaso antes no sabían ver que estaban desnudos? Y no sólo descubrieron que estaban desnudos, además sintieron vergüenza de ello y se hicieron delantales con hojas de higuera.

Por una vez el buen Dios se muestra detallista en su escrito, nos enseña que el delantal era de hoja de higuera. Detalle importante donde los haya. Pero sigue sin enseñarnos en que consistía el fruto del arbolito, aunque con un poco de perspicacia se empieza a intuir que el famoso fruto no fue más que la primera práctica de sexo en la primera pareja humana. Aquel descuido que cometió Dios al decirles que "crecieran y se multiplicaran" sin aclararles el método para hacerlo empezaba a tener sus consecuencias. Supongo yo que Adán y Eva encontraron el método natural para multiplicarse que el buen Dios había puesto en sus cuerpos, pero al parecer este método no resulto del agrado de su diseñador. Seguramente el buen Dios había esperado que emplearan algún otro método hasta el momento actual desconocido. ¿Había algún otro método de reproducción humana que no sea el que Adán y Eva encontraron?

Génesis 3:8
Y oyeron la voz de Jehová Dios que se paseaba en el huerto, al aire del día; y el hombre y su mujer se escondieron de la presencia de Jehová Dios entre los arboles del huerto.
Génesis 3:9
Mas Jehová Dios llamo al hombre, y le dijo: -¿Dónde estas tu?
Génesis 3:10
Y el respondió: -Oí tu voz en el huerto, y tuve miedo, porque estaba desnudo; y me escondí.
Génesis 3:11
Y Dios le dijo: -¿Quién te enseño que estabas desnudo? ¿Has comido del árbol de que yo te mandé no comieses?

Vamos a ver si nos entendemos señor Dios, ¿no les mandaste que se multiplicaran? ¿O quizá se los prohibiste después cuando les dijiste que no comieran del famoso arbolito? ¿Se lo ordenaste y se lo prohibiste al mismo tiempo? Para volverlos locos a los pobres, desconcertaditos debieron quedarse ante tu pregunta, respondieran lo que respondieran debían sentirse culpables. Aquí empieza la famosa tradición culpabilizadora del dios cristiano, hagas lo que hagas lo importante es que te sientas culpable.

Génesis 3:12
Y el hombre respondió: -La mujer que me diste por compañera me dio del árbol, y yo comí.
Génesis 3:13
Entonces Jehová Dios dijo a la mujer: -¿Qué es lo que has hecho? Y dijo la mujer: La serpiente me engaño, y comí.
Génesis 3:14
Y Jehová Dios dijo a la serpiente: -Por cuanto esto hiciste, maldita serás entre todas las bestias y entre todos los animales del campo; sobre tu pecho andarás, y polvo comerás todos los días de tu vida.

Que astuto el buen Dios, ya no pregunta a nadie más, sabe de antemano que si la serpiente anda por medio ya no hay que buscar otro culpable, pero no maldice al demonio disfrazado en la serpiente, maldice a la serpiente directamente condenándola a andar sobre su pecho, es de suponer que fue en ese momento donde la serpiente perdió las patas que antes debía tener. Seguramente Adán y Eva observaron en vivo y en directo a la creación por Dios de una nueva especie, la serpiente sin patas que se arrastraba y comía polvo.

Génesis 3:15
-Y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente
y la simiente suya; esta te herirá en la cabeza, y tu le herirás en el calcañar.

Menos mal que Dios, en su generosidad solo la autorizó a herirnos en el calcañar, así que no temáis cuando una serpiente os muerda en otro sitio, sólo son peligrosas si muerden en el calcañar, palabra de Dios.

Génesis 3:16
A la mujer dijo: -Multiplicaré en gran manera los dolores en tus preñeces; con dolor darás a luz los hijos; y tu deseo será para tu marido, y el se enseñoreará de ti.

Pelín machista el buen Dios, no sólo nos condena a lo mismo que luego condenará a Adán, si no que además nos condena a dolores extras del parto y la preñez. Claro que hubiera tenido su gracia el ver al Adán sufriendo los dolores de la preñez y el parto aunque no se quedara preñado ni llegara a parir nunca.

Génesis 3:17
Y al hombre dijo: -Por cuanto obedeciste a la voz de tu mujer, y comiste del árbol de que te mandé diciendo: No comerás de el; maldita será la tierra por tu causa; con dolor comerás de ella todos los días de tu vida.

La liamos, ya tenemos al Yavé enfadado, al Yavé sin sentido del humor, el Yavé del mal humor perpetuo, algo le había salido mal y condenaba a sus criaturas por su torpeza. Con lo bien que hubiera quedado si no hubiera plantado el arbolito, con lo bien que hubiera quedado si hubiera explicado claramente como quería que se reprodujeran. Pero no, en lugar de eso se coge un cabreo terrible, una ira que todavía le dura después de siglos y siglos de aquel triste suceso, después de generaciones y generaciones de seres humanos.

Génesis 3:18
-Espinos y cardos te producirá, y comerás plantas del campo.
Génesis 3:19
-Con el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra, porque de ella fuiste tomado; pues polvo eres, y al polvo volverás.

¡Ala! problema resuelto, como no te reprodujiste como yo quería te condeno a muerte, a ti y a todos tus descendientes, ¡pa que espabiles tío listo! Además para comer tendrás que curar todos los días, y sufrirás, y enfermaras, padecerás enfermedades y muertes horribles.

Génesis 3:20
Y llamó Adán el nombre de su mujer, Eva, por cuanto ella era madre de todos los vivientes.
Génesis 3:21
Y Jehová Dios hizo al hombre y a su mujer túnicas de pieles, y los vistió.

Menos mal que Yavé tuvo un acto de conmiseración con sus criaturas y les hizo unas túnicas de piel, se supone que con las hojas de higuera debían estar poco decentes. Claro que me pregunto yo si a Adán y a Eva les importaba eso mucho después de la que les acababa de caer encima.

Génesis 3:22
Y dijo Jehová Dios: -He aquí el hombre es como uno de nosotros, sabiendo el bien y el mal; ahora, pues, que no alargue su mano, y tome también del árbol de la vida, y coma, y viva para siempre.

Y no solo los condenó a ellos y a todos sus descendientes al sufrimiento, a la enfermedad y la muerte, se ocupo mucho de que no pudieran arrepentirse y volver a comer otra vez el fruto del árbol de la vida, no fuera que con el arrepentimiento se ganaran la vida eterna. Por cierto ¿os suena de algo eso de "la vida eterna"?

Génesis 3:23
Y lo saco Jehová del huerto del Edén, para que labrase la tierra de que fue tomado.
Génesis 3:24
Echo, pues, fuera al hombre, y puso al oriente del huerto de Edén querubines, y una espada encendida que se revolvía por todos lados, para guardar el camino del árbol de la vida.

¡Anda que menudo cabreo se pillo el Yavé! un cabreo que todavía le dura, puesto que seguimos muriendo, sufriendo y enfermando. Dicen que más tarde Yavé envió a su hijo para redimirnos de este primer pecado, incluso hay quien afirma que nos redimió, pero no parece estar muy claro, por que a pesar de todo seguimos trabajando, sufriendo, enfermando y muriendo. Las consecuencias de aquel primer pecado siguen durando hasta hoy, a pesar de que algunos dicen que con la muerte de su hijo nos redimió. No me queda muy claro en que consistió esa redención si seguimos padeciendo y muriendo igual que antes de que nos redimiera. Lo suyo es que después de la redención hubiéramos vuelto a estar en el Edén como antes de pecar, sin muerte y sin sufrimiento.

Al parecer dios puso a cuidar la entrada del huerto a querubines, dicen que una clase de ángeles, que como Satanás no habían sido creados todavía. Al parecer al buen Dios se le había olvidado crearlos en los seis días de la creación, pero aun increados ya estaban haciendo de las suyas. Al parecer algunos de ellos se habían rebelado contra Dios a pesar de estar increados.

Quizá os parezca mentira, pero no lo dudéis si no queréis condenaros al infierno, esta es la forma en que el mismo dios describe con sus palabras la creación del hombre y el pecado horrible por el que nos condenó eternamente.